Agricultura ecológica como punto de partida

Como cada martes, Defeder lanza su entrada de blog para todos aquellos lectores que nos siguen día a día. Durante esta semana tenemos dos citas importantes: el Día Mundial del NO uso de plaguicidas (3 de diciembre) y el Día Mundial del Suelo (5 de diciembre).

Ambas fechas tienen en común numerosas características, por ello, vamos a hacer referencia a algunas de ellas para clarificar conceptos o mitos que pueden surgir a su alrededor.

Los productos químicos disminuyen el sabor de las frutas y hortalizas. Cuando se utilizan fertilizantes químicos en exceso, produce una reducción de los azúcares naturales de nuestros alimentos, provocando una pérdida de sabor y aroma de los frutos.

 Los fertilizantes ecológicos aumentan la productividad del cultivo. El riesgo de desertificación de los suelos agrícolas españoles hace que su umbral óptimo de productividad no sea muy elevado. Esta situación tiene solución y es la aplicación de productos más sostenibles, como el humus de lombriz, que permitirán un suelo más fértil.

Es posible aportar nitrógeno a los cultivos sin emplear químicos. El nitrógeno es el nutriente que más se relaciona con el incremento en la productividad de los cultivos. Actualmente, compañías como Defeder elaboramos productos que, de manera natural, absorben el nitrógeno del aire y lo ponen a disposición de la raíz, lo que permite reducir la fertilización química en los cultivos.

Los fertilizantes ecológicos no son más caros que los químicos. Para el agricultor es mucho más rentable invertir en fertilizantes naturales, ya que a medio y largo plazo conllevan más beneficios y, por tanto, una mayor rentabilidad que los que contienen químicos.

 

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